Brief y alcance por escrito
Antes de tocar la tableta, se aclara qué pieza es, cuántas rondas de corrección entran y qué se considera terminado. La mayoría de los plazos rotos nacen acá, en un correo ambiguo que cada parte interpretó distinto.
Estas aclaraciones existen para que nadie llegue al flujo de trabajo con expectativas cruzadas. Acá no vas a encontrar plantillas listas, cursos ni servicios a medida: es una bitácora editorial donde contamos cómo resolvemos encargos reales, con qué criterios y bajo qué límites. Si algo de lo que sigue no encaja con lo que buscás, mejor saberlo ahora que a mitad de un proyecto.
Nos referimos al recorrido concreto de una pieza de encargo: recibir el brief, bocetar, entintar en tableta, aplicar color, corregir y entregar. No es un método cerrado ni una receta única. Lo que publicamos son decisiones tomadas en casos concretos, con capturas de proceso y notas sobre qué salió mal. Si tu forma de trabajar es distinta, probablemente igual te sirva comparar criterios, sobre todo en los puntos donde el tiempo aprieta.
No. Es una guía de práctica para sostener el hábito cuando el trabajo remunerado ocupa el día. No tiene módulos, no se corrige, no hay seguimiento ni fechas de entrega. Cada ejercicio está pensado para huecos cortos y trae una nota sobre qué se entrena y cómo saber si lo estás haciendo bien. Sirve como complemento, no como reemplazo de un estudio formal ni de la práctica con modelo en vivo.
Es uno de los momentos donde más se rompen los plazos, y por eso le dedicamos entradas completas. La posición que sostenemos es simple: los ajustes de alcance se conversan antes de retomar el trabajo, no después. Documentar hitos intermedios y dejar por escrito qué se aprueba en cada etapa evita discusiones cuando el brief cambia. No prometemos que el cliente siempre acepte, pero sí que la conversación es más clara cuando hay registro.
No. En esta página no vas a encontrar números, tarifas por hora ni condiciones comerciales. Lo que sí aparece en el blog son criterios para pensar cómo estimar tiempos, cómo separar boceto de ajustes y cómo responder cuando alguien pide "un precio aproximado" sin brief completo. Son marcos de razonamiento, no valores aplicables. Cada ilustrador define sus propios números según su contexto.
Las notas describen procesos de trabajo y decisiones de color tomadas en piezas de encargo. Las imágenes que acompañan las entradas son ilustrativas: sirven para mostrar un tipo de trazo, una mesa de trabajo o un cuaderno de bocetos, no para documentar un proyecto puntual ni para probar un resultado. Cuando hablamos de una decisión concreta de paleta, lo hacemos en el texto, con el razonamiento detrás, no apoyándonos en la foto.
No tratamos apuestas, inversiones, préstamos ni contenido para adultos. Tampoco cubrimos herramientas de gestión de clientes, plataformas de pago ni sistemas de facturación: no es el foco y no tenemos experiencia práctica ahí como para escribir con honestidad. Si tu duda es sobre entintado, color, portafolio, plazos, observación o anatomía aplicada al dibujo, es probable que haya una entrada o que valga la pena escribirla.
Sin fechas inventadas: acá va el orden real de un encargo editorial, tal como lo trabajamos en la bitácora.
Antes de tocar la tableta, se aclara qué pieza es, cuántas rondas de corrección entran y qué se considera terminado. La mayoría de los plazos rotos nacen acá, en un correo ambiguo que cada parte interpretó distinto.
Se define composición y encuadre en gris, sin color. Si el boceto no cierra, el entintado no arregla nada. Esta etapa se aprueba antes de pasar a tinta digital.
Presión, velocidad de muñeca y tipo de pincel según la línea buscada. Las capturas de proceso muestran el antes y el después de cada ajuste, no un resultado limpio sin contexto.
Temperatura general, cantidad de matices y roles de base, sombra y acento. Cada decisión queda anotada para poder defenderla si el cliente pide cambios a último momento.
Se comparan los hitos intermedios con lo acordado. Cuando aparece un cambio de brief a mitad de camino, se renegocia el alcance en lugar de absorberlo en silencio.
Formatos, capas y nombres de archivo pensados para que el cliente no tenga que preguntar nada. Lo aprendido en cada encargo vuelve a la bitácora como nota de proceso.